jueves, 22 de febrero de 2018

PREVARICACIÓN JUDICIAL: LA CLAVE DE BÓVEDA DEL PODER


La prevaricación consiste en dictar una resolución a sabiendas de que es injusta y no ajustada a Derecho. Los jueces y magistrados que dictan resoluciones no ajustadas a Derecho puede ocurrir que lo hagan por ignorancia, estulticia, desidia, o agobiados por la urgencia, pero también porque convencidos de su intocabilidad personal decidan imponer criterios groseramente extrajudiciales y extralegales a procedimientos con fuerte carga política o ideológica o en su caso y directamente, por simples intereses pecuniarios.
Independientemente de que sea público y notorio que el Tribunal Constitucional es una simple tercera cámara no elegida por votación directa y popular sino por conchabeo de los partidos dominantes, y de que en casos como la última y delicada consulta a resolver hace unos días el denominado Mariano Rajoy telefonease repetidamente a varios magistrado del Tribunal durante el debate, no sabemos si para hablar de fútbol o de otros temas trascendentales, llama poderosamente la atención –como ahora es moda decir en lenguaje político-judicial- que del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional salgan autos groseramente políticos, que ni tan siquiera tienen antecedentes en los recientes cuarenta años de estructuras democráticas españolas. De esta manera el mantenimiento de presos sin sentencia judicial, como simples preventivos por supuestas posibles actuaciones a futuro impredecibles que pudieran resultar reiterativas de supuestos delitos no afectados por ahora por sentencia judicial alguna, constituye un evidente abuso de poder que debería ser contemplado como típica prevaricación judicial. Asimismo, la persecución en base a informes que incluyen de forma determinante elucubraciones sin base probatoria de la Guardia Civil sobre actuaciones políticas perfectamente incluidas en la actividad cívica de cualquier país democrático, calificándolas por magistrados del Tribunal Supremo y de la Audiencia Nacional de sediciosas o propias de rebelión, rozaría lo esperpéntico sino fuera algo realmente trágico. Ítem más cuando uno de los  principales informantes de la Guardia Civil es el hermano del anterior presidente del Tribunal Constitucional que además estuvo involucrado en casos de torturas sentenciados por los tribunales donde el grupo de los torturadores juzgados y parte de ellos condenados a presidio fue indultado por el Sr. Aznar en cuanto llegó al gobierno. Es evidente que sedición y rebelión hacen referencia directa y unívoca a acciones que siendo necesariamente políticas son sin embargo sustancialmente militares, y que por tanto no es ya forzar la interpretación de la Ley aplicarlas a los políticos catalanes actualmente perseguidos y encarcelados o exiliados, sino que es simplemente actuar de forma arbitraria y de evidente oportunidad política a favor de determinados partidos políticos contra tales o cuales otros partidos políticos democráticos.
Pero no debemos sospechar que el asunto es tan simple como que el mamporrero de la Srª Sáez de Santamaría llama al fiscal y le dicta el auto de acusación, y que éste dócilmente se lo envía al magistrado y éste dócilmente lo convierte en auto de prisión con regimentaria disciplina. Obviamente el asunto podría ocurrir así, pero es más lógico pensar que no es tan sólo una cuestión política. Es sobre todo o incluso quizás exclusivamente una cuestión ideológica. Los tres estamentos involucrados: Ejecutivo, acusación pública y magistratura parecería que, simplemente, coinciden en su visión del mundo de forma extremadamente precisa y que esa visión del mundo coincide más con la que se defiende y prevalece en sistemas fascistas o autoritarios que con la que debería prevalecer en un sistema democrático, esto es, que su visión del mundo resulta ser exactamente la misma que mantuvieron y defendieron los gobiernos, fiscales y jueces franquistas -sus padres y abuelos- y que cambiando simplemente las estructuras políticas de antaño por las de hogaño, son exactamente las mismas estructuras ideológicas, en las que la observación de la Ley queda muy por debajo de valores como el orden a cualquier precio, la autoridad establecida o supuestos y fantásticos mandatos divinos. Esa es la prevaricación que según todos los indicios estamos soportando. Prevaricación basada principalmente en la ideología, esa fue la gran estafa de la transición del 78, esa es la clave de bóveda del actual corruptísimo sistema democrático español.  


miércoles, 14 de febrero de 2018

EL CORTE INGLÉS: SALDO Y CÓMODOS PLAZOS


En setiembre de 2014 falleció Isidoro Álvarez, presidente de El Corte Inglés, unas cuarenta y ocho horas después del fallecimiento de Emilio Botín presidente del Banco Santander. La curiosa coincidencia de la desaparición de dos de los más importantes personajes de la vida económica del país ofrecía el aspecto de una curiosa y rara casualidad.
Botín dirigía un imperio financiero montado a base de crecer y acumular sin más objetivo que ese mismo crecimiento y acumulación especulativa y financiera. Y en esos años previos marchaba a pelo sobre un caballo desbocado llamado burbuja inmobiliaria. Álvarez intentaba sujetar desesperadamente un imperio comercial que vendía a crédito los millones de utensilios imprescindibles en esos centenares de miles de apartamentos de nueva creación que habían ido surgiendo como setas en esos mismos años.
Botín había seguido la locura expansionista del dinero fácil comprando todo lo que se encontrara a su vista, como un cazador enloquecido compraba bancos en cualquier país, financieras, seguros y concediendo miles y miles de créditos sin suficiente respaldo para adquirir esos apartamentos tanto a particulares como a especuladores institucionalizados, oportunistas del ladrillo, y sobre todo a inmobiliarias de más que dudosa solvencia y capacidad empresarial. Y para poder mover tanto dinero con el que comprar bancos y otras compañías y repartir créditos de escasa fiabilidad, pedía continuamente dinero fresco prestado a fondos de inversión y a otros grandes bancos.
En 2013 la situación era prácticamente insostenible para ambos próceres, sus empresas tenían tal grado de endeudamiento que la quiebra parecería inminente a no ser porque su caída podía arrastrar no sólo a todo el país, sino que incluso podría provocar consecuencias imprevisibles y desastrosas en toda Europa.
La última gran operación de Botín fue comprar la estructura de crédito del Corte Inglés. Se creó una empresa financiera cuyo 51% era propiedad del Santander y el 49% restante del Corte Inglés que pasaba a ser la propietaria de toda la estructura de crédito de la última. Esto representaba un riesgo mayor todavía por parte del Santander y la ruptura definitiva del negocio familiar y tradicional del Corte Inglés.
El C.I. era un negocio singular: en su totalidad era propiedad de la Fundación Ramón Areces, organización sin ánimo de lucro fundada por el gran patriarca ya fallecido y de quien Álvarez era sobrino y a quien dejó en herencia ese gran negocio. Por otra parte, desde los tiempos de Areces, una parte del capital de la empresa estaba en manos, en forma de bonos, de sus empleados que en razón de su fidelidad a la empresa los recibían y que eran préstamos a la empresa que compraban con su sueldo y que les rentaban unos intereses fijos de por vida mayores que los que ofrecía la banca en depósitos a plazo fijo. Una especie de sueldo en diferido. Podríamos decir que en última instancia el Corte Inglés era una especie de ONG familiar.
Claro que además de expandirse vendiendo lavadoras, ordenadores, mobiliario y ropa, el C.I. se expandió en esos años comprando gigantescos solares lo más céntricos posible sobre los que construía aceleradamente sus impresionantes grandes almacenes hasta en ciudades de escasísima proyección económica de futuro.
Y claro está que el Santander no vivía tan sólo de vender dinero fácil a clientes enloquecidos por la burbuja, sino sobre todo del gran negocio del dinero negro que la barbarie constructiva producía sin cesar. Dinero que se obtenía gracias a una legislación urbanística que tenía como fin precisamente la salida a la vida financiera y comercial de enormes masas de dinero no localizable por Hacienda. Si alguien pedía un crédito al Santander o a cualquier otro banco para comprar un piso no le ofrecían como era lo tradicional un setenta por ciento del valor de compra oficial del piso, sino un ciento veinte por ciento ya que las condiciones de compraventa de ese piso incluían siempre una parte en dinero responsable ante hacienda, y otra a tocateja en un sobre.
Otro día explicaremos como se movía ese dinero negro y de donde surgía inicialmente.  
El hecho es que en 2014 tras ambos fallecimientos, la hija de Botín se hizo cargo del control del banco por sorpresa y literalmente al asalto, y el sobrino de Álvarez, Dimas Gimeno, del control del C.I. pero no de la Fundación propietaria del mismo, que hubo que repartir entre las hermanas de Álvarez  y sus dos hijas.
El resultado fue que la Fundación pasó a poseer sólo el 37% del C.I. quedando el resto entre los familiares de Álvarez entre los que Dimas Gimeno sólo tenía la propiedad del 30% restante.
En 2014 para salvar la situación del C.I. el Santander negoció un crédito sindicado de un buen montón de bancos, de los que ellos eran el principal, para aportar liquidez al C.I., y aún así en 2015 recurrieron al estado Qatarí para obtener otro crédito de 1.000 millones de euros que impidiera la quiebra del con la condición de que el C.I. saldría a bolsa cuando los qataríes lo exigieran.
En la actualidad la deuda del C.I. es de tres mil seiscientos cincuenta millones de euros, prácticamente la misma que tras el estallido de la burbuja, la deuda del Santander es literalmente inconmensurable y las cifras oficiales impiden saber a qué niveles astronómicos ha llegado. Para paliarla ha estado vendiendo algunos de los activos que Botín había ido comprando durante los años felices, pero sus acreedores aprietan y ciertos fondos salvajes les están forzando a vender lo que sea para hacer frente a los pagos que vencen continuamente sin liquidez para cubrirlos.
Otro día hablaremos de la compra del Popular.
Al borde de la quiebra de ambas entidades, pero imposibles de quebrar por las consecuencias extremas que esto acarrearía, los qataríes han exigido la salida a bolsa porque a ellos les interesa un rábano la venta de lavadoras y textil y les interesa muchísimo la compra de lo que quede del negocio cuando salga a bolsa y ellos lo compren a precio de saldo ya que la compra absorbería su propio crédito, y con esa operación obtengan una suculenta tajada de un buen montón de solares céntricos de todas las más importantes ciudades de España. El patrimonio inmobiliario del C.I. está valorado en unos dieciocho mil millones de euros.
Claro que en esa situación las hijas de Álvarez y su sobrino se han enzarzado en una serie de pleitos judiciales salvajes por la propiedad de la Fundación y del propio C.I. en la que, por ahora, no ha habido cadáveres. Ya hubo bastante con que desapareciera el férreo amo y patriarca en 2014 cuando se negociaba la venta del sector más importante del C.I al Santander en el mismo momento en que falleciera el propio amo del banco.
La señora Ana Patricia Botín y las hijas de Álvarez y su primo Gimeno, más los qataríes, más unos cuantos personajes de los llamados gestores de primera fila de las grandes empresas españolas están “discutiendo” de forma bastante cruda quien se lleva las mejores porciones del pastel. Y de estos personajes trabajando entre bambalinas el más importante se llama Manuel Pizarro.
¿Y saben quién es el principal garante de las dos operaciones que se están cerrando estos días, la que sostiene artificialmente al Santander ante sus descomunales deudas impagables, y que por tanto necesita solares de alto precio para vender rápidamente y cubrir deudas, y la que ha acudido a la refinanciación del Corte Inglés, que en realidad representa su liquidación por derribo, la venta de sus inmuebles y el despido de miles de trabajadores? Se llama Goldman Sachs, que va a aportar la parte fundamental de los créditos imprescindibles para evitar la quiebra. ¿Y quién ha sido el hombre clave que ha gestionado todo este derrumbe controlado (por ahora) del C.I. y ha puesto más o menos de acuerdo a los qataríes, el amo Gimeno, el Santander y ha ido apartando del poder a las hijas de Álvarez y la vieja guardia de la Fundación? Manuel Pizarro, nieto del general de la guardia civil que al acabar la guerra del 36 dedicó años a liquidar la resistencia guerrillera a base de torturas, asesinatos, violaciones y vaciar literalmente las masías, cortijos y hasta aldeas enteras que supuestamente podían servir de apoyos a la guerrilla antifranquista, llegando incluso a hacer fusilar a los guardias civiles que se mostraban tibios ante la dureza de la represión. Pero dejando a un lado cómo se creó su fortuna familiar gracias al enorme poder de este general durante la Dictadura, diremos que el actual Sr. Pizarro es, entre otras muchas altas responsabilidades y altos negocios, el expresidente de Endesa, puesto que dejó para pasar a organizar esta compleja operación hace tan sólo un par de años. ¿Y saben quién era uno de los más altos directivos de Endesa hasta su nombramiento como ministro? Se llama Luis de Guindos, el ex Lehmann Bothers considerado por el Financial Times “el peor ministro de economía de Europa”. ¿Y saben con quién está casado el Sr. Pizarro? Con la expresidenta de Navarra Yolanda Barcina. ¿Y quién era el segundo tras M. Rajoy en las listas electorales del PP por Madrid en las elecciones del 2008? El propio Manuel Pizarro. ¿Y saben de qué organización, también sin ánimo de lucro, son notorios miembros De Guindos, Trujillo, Barcina, y los Botín? Se hace llamar El Opus Dei. 
Otro día explicaremos algo de lo de la absorción del Popular, el banco del Opus y la Conferencia Episcopal, por el Santander.



sábado, 10 de febrero de 2018

IMPUNIDAD. EL GOBIERNO EN LA SOMBRA: NUESTRA P-2 A LA ESPAÑOLA



 Probablemente hay un error en la percepción del funcionamiento de la corrupción que nos corroe. Se presenta como si en el seno de una importante organización política, el PP, se hubiera formado una organización criminal dedicada al enriquecimiento ilícito, la corrupción y el saqueo de las arcas públicas. Es un error de percepción. La realidad parece justo la contraria: que en el seno de una organización criminal se ha conformado un partido político, el PP, pero no sólo el PP, que permitiera encubrir públicamente ese saqueo. No es un partido que tiene dentro una trama criminal, es una trama criminal que tiene dentro un partido.
Y esa organización criminal quizás tiene una forma algo imprecisa o algo difusa, o quizás tiene una rígida y sólida estructura piramidal en cuya cúspide hay personajes que ni siquiera imaginamos.
Pasó en la Italia de los años setenta y al fin allí los capos supremos acabaron siendo conocidos, Giulio Andreoti, Licio Gelli, el abogado y banquero de la Mafia siciliana Michele Sindona, el arzobispo Paul Marcinkus, el banquero Roberto Calvi, el general Vito Miceli, y en segundo plano unos cuantos más militares, banqueros, políticos, periodistas, industriales y magistrados.
Cuando entre atentados terroristas nunca esclarecidos con cientos de muertes, corrupción generalizada, asesinatos políticos y una enorme desintegración social, saltaron todos los escándalos a la luz, se produjeron unos años de reorganización de la vida política italiana y al final se reconstruyó el país dejando atrás aquel horror mafioso sin que se aclarase qué había pasado ni se hubieran ajustado cuentas con ese pasado. Andreoti falleció muy anciano es sus grandes posesiones de Sicilia a principios de este siglo, Licio Gelli, el gran maestre de la P-2, vivía hasta hace pocos años en su lujosa mansión del norte de Italia, Marcinkus gozaba de un dorado retiro en sus grandes fincas con campo de golf privado en los EEUU, etc. Claro que en el proceso de liquidación se asesinaron un poquito entre ellos, pero de los grandes capos que sobrevivieron ninguno pisó la cárcel jamás.  
Y aquí, entre nosotros, en el siglo actual ¿Sabemos realmente quienes nos gobiernan? ¿Quiénes son los verdaderos jefes de la organización criminal que está socavando la vida política, económica y social de nuestro país?
Porque es muy evidente que M. Rajoy es un botarate que está cumpliendo la función del que nunca sabe nada, ni hace nada, ni se entera de nada, pero entorpece todo lo que de sano pueda formarse en el país. Para eso le han colocado en su elevado trono, nada más que para hacer de pantalla fija, plasma inasible, figurilla inamovible, cartón piedra contra el que se disparan proyectiles que lo atraviesan sin que se altere en nada la realidad. ¿Quiénes nos gobiernan desde nuestra particular P-2?
Seguirá.