jueves, 30 de junio de 2011

UN DEBATE, UNA NACIÓN Y UNA VOZ: DISCURSO ÚNICO

 
¿De verdad alguien cree que lo que se ofició el otro día en el parlamento español era un debate?
Llamémoslo monólogo con variedad de artistas, pero no debate.
¿Se debatió la corrupción que inunda la vida política, económica y sindical?
¿Se debatió la economía en negro de bancos, inmobiliarias y ediles municipales y supuestos responsables autonómicos?
¿Se debatió la corrupción y la inanidad de la totalidad del sistema judicial español?
¿Se debatió la persecución de las grandes masas de euros sacadas a paraísos fiscales por banqueros y empresarios corruptos?
¿Se debatió la descomunal incultura, el enorme atraso educativo y la pésima calida de todos los niveles de enseñanza? ¿Se habló siquiera de la formación profesional?
¿Se debatió la ya urgente federalización real del Estado, suprimiendo poderes y mecanismos totalmente prescindibles, no sólo las Diputaciones, también las Delegaciones de Gobierno, y tantas otras formas de control central? ¿Se discutió cómo es posible mantener en la Constitución la afirmación explícita de que respecto a las autonomías el Ejército está por encima de la soberanía popular? (Art. 8)
¿Se debatió acerca de los gastos del Estado en protocolo, representación, casa real y misiones militares al servicio de la OTAN?
¿Se debatió la utilidad real de tener miles de kilómetros de tren AVE de precios insoportables y costes inconmensurables y malmantener la red normal de comunicaciones baratas por tren, barco y autopista? ¿Y la locura de aeropuertos inútiles carentes de posibilidades y con un coste de creación y de mantenimiento imposible de pagar?
¿Se debatieron las pensiones, el salario mínimo, la prolongación indefinida del paro mientras no se encuentre trabajo, las guarderías de empresa para madres trabajadoras, y tantos otros derechos laborales ignorados desde siempre por el poder?

Pues, si no se debatió nada de esto, ¿Para qué llamarlo debate?

viernes, 24 de junio de 2011

LAS REFORMAS URGENTES DE LA CONSTITUCIÓN DEL 78

Cinco reformas son indispensables, las cinco que manifiestan más a las claras que en realidad esta Constitución, sin duda democrática, esconde vergonzantemente una dura herencia de la dictadura franquista:


Art. 8.1.- “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

¿El Ejército es garante de la unidad nacional? ¿El ejército está por encima de la soberanía popular?



Art. 56.3.- “La persona del Rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. (…)”.

¿La persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad? ¿El ciudadano Borbón no es susceptible de ser acusado de delinquir en caso de delito flagrante? ¿Y en base a qué?



Art. 16.3.- “Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

Se deduce que la Constitución no considera el hecho religioso como algo situado en la órbita de lo privado, sino como algo de la órbita de lo público. Como conclusión establece que en su apartado referido supuestamente a la libertad ideológica y religiosa lo que se toma en cuenta no es el hecho religioso en sí, sino la organización pública que se constituye en representante oficial de ciertos y concretos hechos religiosos privados, y en concreto a la poderosa Iglesia Católica
¿El Estado ha de mantener especial relación de cooperación con la Iglesia Católica? ¿Con la organización que defiende notoriamente su interés en copar las instituciones públicas para su provecho particular? ¿Puede la Iglesia Católica demostrar que de alguna forma constatable es representante de los sentimientos religiosos íntimos de la ciudadanía española?



Art.- 24.2.- “Asimismo todos tienen derecho al Juez ordinario predeterminado por la ley (…)”.

¿Predeterminado por la Ley? La Constitución precisamente existe para evitar que haya leyes concretas que superen los límites de la propia Constitución. No es admisible ningún juez que no sea el natural. La Audiencia Nacional es el simple heredero formal del malhadado TOP de la dictadura.


Título 9 passim.- Este Título IX establece en sus diferentes artículos la creación de un Tribunal no compuesto por jueces de carrera sino por juristas elegidos por los diferentes partidos políticos según su representación en las Cámaras, con capacidad para anular o alterar las decisiones legislativas aprobadas por dichas cámaras o por los parlamentos autonómicos.

¿Tribunal Constitucional? ¿Para qué? ¿Para tener una cámara no electa, corporativa, elegida por los poderes políticos y económicos reales?



Art. nuevo a añadir al Título Preliminar.- La nación española y las naciones que se integran en el Estado español, condenan explícitamente todo régimen dictatorial, y en particular la dictadura franquista, declarando nulas de pleno derecho todas las sentencias y actuaciones judiciales que al amparo de tribunales especiales, carentes de toda legitimación, han sido utilizadas para perseguir, reprimir y condenar a los ciudadanos españoles por sus actuaciones en defensa de las libertades.

miércoles, 15 de junio de 2011

UN MODELO PARA EL CIERRE DEFINITIVO

El voto es libre y secreto, de tal manera que el apoyo mayoritario de una sociedad a candidaturas llenas de personajes corruptos, imputados por los más graves delitos sociales, y que tienen la norma de mentir siempre a sus votantes, es un voto exactamente libre y secreto.
Nadie debería protestar de que un corrupto y mentiroso se presente a alcalde o concejal y le elijan sus vecinos mayoritariamente, sino de que el sistema haya fracasado tan estrepitosamente.
Nos decía Goya que el sueño de la razón produce monstruos, y el sueño de la razón social produce monstruos como Camps, Fabra o nuestros numerosos imputadísimos alcaldes.
Una sociedad temerosa, sin tradición democrática, sin valores morales ni tradicionales ni renovados, llena de prejuicios, con un sólido marchamo racista y xenófobo, una fuerte tradición autoritaria ante el débil y sumisa ante el déspota, y además arruinada económicamente, sólo puede constituir un cuerpo político fracasado, mortecino, retrógrado y servil. Eso es todo lo que ha ocurrido.
Esa parte mayoritaria de la sociedad no ha encargado a los corruptos gestionar la comunidad, sino que, uno a uno, se les deje un hueco en un nido demasiado estrecho para todos, un nido en el que todos, uno a uno saben que no caben y que muchos irán quedando, según pasen los días, fuera.
La lucha es por no estar en ese conjunto de excluido demasiado pronto. Los votos piden al jefe local, provincial o comunitario precisamente sólo eso, “no me deje caer fuera, por favor, que yo le he votado, o al menos retrase todo lo que pueda mi caída. Le he votado confiando en que para usted no hay problema en arreglar mis cosas sin importarle si hacer ese apaño que me tiene que hacer es legal, ético o justo”.
Una sociedad conformada con esta vieja mentalidad, herencia de dictaduras y pobreza de antaño, demasiado grabada en los huesos de cada vecino, no ha podido hacer otra cosa que cavar su propia tumba durante años de empeño en la locura de creerse cada simple vecino un converso nuevo rico.
Durante años, por medio de un mecanismo corrupto y profundamente incivil, se ha generado una sensación de nuevos ricos. Bancos absolutamente inmorales buscaban a cada ciudadano para decirle “tome, coja este saco de dinero que le ofrecemos, no desconfíe de nosotras somos sus amigos los banqueros que hacemos ricos a todos, porque nos gusta ver una sociedad rica y mansa. Ya nos lo devolverán en treinta o cuarenta años poco a poco. No tenga miedo, es dinero fácil, ande, no sea tonto no sea que se quede usted fuera de la fiesta mientras todos los demás se divierten con nuestros regalos”.
Y con ese dinero se compraban todo tipo de objetos inútiles, superfluos, de precios disparatados y sobre todo casas, pisos, apartamentos. Y se pagaban como las normas no escritas pero sabidas perfectamente por todos habían establecido, mitad en legal, mitad en negro, en el dinero de la corrupción y el engaño.
Y esa bola gigantesca de dinero negro circulaba en consumo casero para el alegre vecino que recibía de pronto un saco de dinero sin declarar, por un terreno antes baldío, o que entregaba al promotor un saquito de dinero ilegal que le había prestado el banco muy por encima de lo que había que declarar de precio por ese apartamento.
Y a la vista de todos, pero en el silencio más compacto, más cómplice, esa masa de dinero injustificable, iba creciendo y creciendo, y los banqueros, los promotores y los políticos corruptos lo iban llevando a sus paraísos fiscales siempre mimados por gobiernos corruptos de todo el mundo al servicio de banqueros y promotores, y desde allí desaparecían en oscuros entramados de droga, crimen y nuevos créditos ahora de superbancos y macrooperadores financieros que a su vez se lo regalaban a precios de saldo a banqueros locales, promotores locales y corruptos políticos locales.
Al final la bola ha caído, pero no sobre ellos, sino sobre los incautos y confiados ciudadanos que tan alegres se lo prometían con banqueros generosos, promotores amables y políticos simpáticos y acogedores.
No entonen ahora un sálvese quien pueda. Sólo se salvarán ellos, y gracias a la ayuda generosa de sus fieles votantes. Y de ellos, no precisamente todos. Cuando hayan caído miles de incautos vecinos endeudados hasta las cejas, cuando hayan sido embargados cientos de miles de incautos vecinos que habrán sido devorados por los bancos gracias a unas leyes hechas por ellos mismos, aunque hayan tenido que delegar su redacción en parlamentos corruptos, cuando los comerciantes y los pequeños empresarios cierren en masa devorados por unas deudas que les impiden hasta llamar a sus proveedores para poner algo en las estanterías o producir cualquier cosa presumiblemente vendible, cuando empiecen a caer poderosas empresas y verse poderosos empresarios sentados en los banquillos por no poder pagar a otros poderosos empresarios, entonces empezaremos a ver como caen también esos simpáticos bancos, esas acogedoras cajas de ahorro, esos sonrientes gobiernos. Pero entonces para todos nosotros, para la gente confiada, será ya demasiado tarde.  

EL HOMBRE ENFERMO. UNA SOCIEDAD ENFERMA

Nadie duda de lo fuerte y profundo de esta situación de crisis que atravesamos. Ni de que esto no ha hecho más que empezar y que lo fuerte está por venir todavía y que habrá muchos años de dificultades.
De hecho los que desde la banca, las inmobiliarias o el poder político afirman cada seis meses que dentro de seis meses se empezará a salir, no hacen más que intentar evitar que se desarrollen situaciones sociales violentas que necesariamente se dirigirían contra todos ellos.
Una sociedad en crisis puede ser una sociedad enferma o una sociedad fundamentalmente sana en desarrollo.
Crisis es lo que se tiene cuando se pasa de la infancia a la juventud, cuando se pasa de la juventud a la madurez o cuando se pasa de la madurez a la vejez, y un organismo sano con una mente sana pasa por esas necesarias crisis para mejorar y alcanzar en su vejez una sabiduría y un aplomo llenos de dignidad, pero un organismo enfermo, cuando se ve precisado a atravesar una situación de crisis, corre el grave peligro de ser arruinado y destruido.
Y en todo caso si el mal se localiza en un brazo, una pierna, un pulmón, u otro órgano no decisivo, incluso puede ser que la crisis ayude a superarlo, pero si el mal se encuentra en el corazón, la cabeza o el hígado, intentar atravesar una crisis no puede sino llevar a todo el organismo a su ruina y destrucción.
Una sociedad es como un organismo, es un conjunto de ciudadanos que conviven y se complementan, como los órganos de un cuerpo. Las crisis actúan en ella igual que en un organismo cualquiera.
Si en esa sociedad hay ciudadanos enfermos, y los hay en toda sociedad, la crisis puede hacer que el organismo decida ignorarlos, ayudarles, o ser destruido por ellos, depende de dónde se encuentren y qué papel jueguen en esa sociedad.
Por desgracia de momento las cosas están muy mal, pero no han llegado todavía a atacar la esencia de esta sociedad.
No podemos tener una crisis y pretender atravesarla con el corazón, el hígado y la cabeza enfermos.
El corazón son quienes impulsan la vida de la sociedad, y en vez de ser la gente trabajadora, los que estudian, o los que dan buenas directrices sociales, son actualmente poderosos empresarios sin escrúpulos, banqueros, políticos corruptos, ideólogos de la demagogia y el fanatismo.
El hígado son quienes producen la sangre que mantiene la vida, y en vez de ser jóvenes animosos, gente madura llena de curiosidad e inquietud, o sabios mayores, son trileros de barrio, matones, vendedores de humo, especuladores, viejos avaros.
La cabeza son quienes la sociedad elige para que gestione, organice y dirija a todo el organismo, y hoy por hoy están bajo sospecha, bajo investigación criminal por toda la sociedad y hasta por la justicia.
Hay dos formas de cambiar las cosas, por el debate sereno, con votaciones y respeto a los demás, o directamente, la segunda opción es generalmente muy peligrosa y tiene una gran probabilidad de acabar muy mal, la primera es una decisión social: es el movimiento ciudadano, la movilización civil y social, y hasta las elecciones democráticas como una parte más, aunque no la principal precisamente, de esa vida ciudadana.
No podemos seguir gobernados por enfermos, trileros y corruptos. Nuestro corazón es una verdadera organización criminal, nuestro hígado es un fantasma vacío y estéril, pero lo peor es que nuestra cabeza son unos hombres enfermos, unos desahuciados morales, y algunos incluso cadáveres sin enterrar que no saben que están muertos, zombis.
Es preciso elegir, es preciso cambiar, pero cambiar muy profundamente, no cambiar enfermos por enfermos, criminales por criminales y trileros por trileros. Eso o nada, ese es el cambio, literalmente eso o nada.